mantis album cromos monstruos

86 Mantis

«Las leyendas indias sobre osos son muy prolíficas; no hay tribu que no tenga la suya.
Pero son las feroces mantis quienes se aprovechaban de estos bellos animales para capturar a sus víctimas.
Los hombres que se internaban en las montañas caían bajo el influjo hipnótico de los bellos ojos de las Mantis. Hipnotizados, eran conducidos a sus guaridas para ser descuartizados.
¡Las Mantis eran las más voraces criaturas de la especie femenina!»

Tenemos aquí uno de los cromos más bizarros de toda la sección y de todo el álbum, tanto en lo que a la historia como a la ilustración se refiere. Una de esas imposibles y monstruosas mezclas entre humano y animal (o bichejo, en este caso) que tanto nos molaban a la mayoría de niños. Atención a la historia, en la que una vez más se mezclan las churras con las merinas: primero se nos habla de las leyendas indias sobre osos para después decir que «son las feroces mantis quienes se aprovechaban de estos bellos animales para capturar a sus víctimas». Todo muy absurdo y rebuscado, sobre todo teniendo en cuenta que en el siguiente párrafo ya se habla directamente del influjo hipnótico de las mantis que se llevaban a los hombres a sus guaridas para descuartizarlos… pero no se dice ya nada de los osos: ¿no habíamos quedado en que los utilizaban (a saber de qué manera) para capturar a sus víctimas?.

El personaje del cromo es evidentemente un curioso híbrido entre una mujer y una mantis religiosa, un insecto famoso por el hecho de que en algunas ocasiones la hembra devora al macho después de aparearse con él, en un ejercicio de pragmatismo notable: por un lado el macho es utilizado para perpetuar la especie y por otro sirve como alimento… aunque no me negaréis que tiene bastante de espeluznante el tema, imaginad que esto sucediese también en la especie humana 😉 Por otra parte, la mantis es un animal completamente inofensivo para el ser humano, pese a que no goza de excesiva buena fama al considerarlo peligroso y venenoso (cosa que no es cierta). El pobre bicho se limita a alimentarse de insectos más pequeños (y a veces del «compañero sentimental» como ya hemos comentado) y a diferencia de otros de sus congéneres no se dedica a tocarnos las narices a los humanos.

En la ilustración vemos una absoluta aberración cuyo aspecto podríamos perfectamente calificar como «espeluznante»: un ser con cabeza de mujer (y que parece pertenecer a la tribu urbana de los punks, muy de moda en los 80 y que por algún motivo solían ser los malos en las películas y los videojuegos de la época), con afilados colmillos, ojos totalmente verdes y sobre todo con esos brazos o patas de mantis que son sin duda los que le confieren su terrorífico aspecto. Un auténtico engendro que, reconozcámoslo, mola bastante 🙂